Todo comenzó como una espontánea idea de domingo. El hecho también puede considerarse espontáneo y hasta simple. Pero la realidad es que cada mes de enero nuestra familia acude fielmente a tomarse una fotografía en esas cabinas que producen impresiones instantáneas de quienes se toman cinco minutos para ser fotografiados.

Así es que anualmente, desde hace nueve años, dos adultos y dos niños –que cada vez ocupan más espacio– luchamos por acomodarnos dentro de esa pequeña cabina y lograr así la mejor imagen para iniciar el nuevo año con una actividad sencilla pero realmente entretenida que trae unión y gozo a esta familia.
¿Hasta cuándo lo seguiremos haciendo? Siempre decimos que este año es el último porque ya no cabemos. Lo cierto es que doce meses después volvemos y nos acomodamos de una nueva forma y salimos de ahí con el anhelado premio en las manos: una foto que refleja cabalmente lo divertido que puede ser convivir en familia.
Cuando llegamos a vivir a esta casa, elegimos este muro para colgar nuestras fotos anuales, pensando que ya no habría más porque ya no cabíamos en la cabina.
Sin embargo, cada enero, vamos nuevamente y buscamos la manera de acomodarnos y caber. Con cada foto nueva, había que reacomodar todas las demás, ingeniándolas para tapar los hoyos que habían dejado los clavos del año anterior.
Este año completamos nueve fotos y quería hacer algo especial.
Así que, después de ver algunas imágenes de decoración de interiores, me puse a pensar en alguna frase que definiera nuestra tradición, la escribí en el ordenador con letras grandes, la imprimí y corté el interior de las letras para hacer una plantilla. Pegué las hojas de papel ya recortadas con un adhesivo no permanente y con un lápiz marqué las letras.
Después con un pincel muy delgado y pintura acrílica, pinté la frase y nuevamente colgué las fotos.
Una vez que decidí hacerlo, fue muy rápido y fácil, creando así un rincón muy especial, muy nuestro, muy único.
¿Les gusta?
Realmente muy bonito y entrañable, sobre todo cuando pasen los años, y mirando atrás se vea el paso de los tiempos.
Ya desde ahora podemos ver los cambios Merche, llevamos nueve fotos y mi Princesa tiene nueve años, así que comenzamos cuando ella era prácticamente una bebé… Vaya que vemos los cambios… en los hijos… los padres estamos más guapos ahora que antes
Qee way me encanta ese momento tradicional de familia prezioso!!!
Yo quiero ver cómo conseguís meter a los nietos en un futuro.
Ya veremos Nova!!!! Pero espero que todavía falte muuuuuucho tiempo para eso de los nietos.